lunes, 22 de febrero de 2016

Cuando aún las flores olían a deseo…

Cuando aún las flores olían a deseo, a vida, a luz…me sumergí en un  profundo lago de históricas aguas sacudidas por el tiempo
Y mientras caía empujado por el paso de la vida hacia sus oscuras profundidades inciertas, una suave sensación de placer  invadió mi cuerpo
Era un placer efímero, rodeado de amargura, sin futuro, marcado por el destino
Era un cuerpo precipitándose hacia el vacío, hacia lugares donde nunca antes existió nadie
Y en esa caída bailé la danza de mi vida, ingrávido, suspendido en el recuerdo; los ojos cerrados y la cara hinchada
Nunca antes había experimentado tal sensación de abandono
Nunca antes me quise menos
Nunca antes temí por mi vida
Y en esa caída bailé la danza de mi vida con los ojos desorbitados, con las manos retorcidas, con la boca abierta, con el alma perdida y con el corazón angustiado
Luché, lloré, me traicioné
Me ahogaba…
Recé, me perdí, me equivoqué
Creí que ya no podría hacer nada
Me arrepentí y aterrorizado grité
Fue un grito sordo ahogado por la masa de agua
Permanecí quieto durante unos segundos, inconsciente por el esfuerzo, flotando y retrasando mi viaje abismal
Abrí los ojos y entonces nadando con fuerza buscando la luz
Decidí vivir
New York  February 2016




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